El diseño de interiores trasciende la estética al influir directamente en nuestras emociones, bienestar y productividad. Disciplinas como la neuroarquitectura y la psicología ambiental demuestran que elementos como la luz, el color y la distribución del mobiliario generan respuestas fisiológicas y psicológicas. Hoy, la Inteligencia Artificial acelera esta transformación, permitiendo diseñar hogares más saludables.