En la era digital, el diseño interior busca la autenticidad y rompe con la homogeneidad, volviendo a los "espacios con alma". Esta tendencia se llama maximalismo controlado y mezcla ecléctica, donde cada objeto cuenta una historia. Los consumidores valoran lo artesanal y lo único, integrando piezas vintage y tecnología smart para crear entornos que reflejen identidad personal y patrimonio local.