La Inteligencia Artificial no reemplazará a los diseñadores de interiores, sino que transformará su profesión al automatizar tareas repetitivas y acelerar procesos operativos. El verdadero valor humano residirá en la empatía, la estrategia, la comprensión profunda del cliente y la capacidad de convertir necesidades complejas en experiencias memorables, elevando el diseño a un nivel más estratégico.